50 AÑOS DE LA PÍLDORA ANTICONCEPTIVA
05/07/10

El 50 aniversario de la aparición de la píldora anticonceptiva, sucedido el pasado 20 de Junio, supone una buena oportunidad para resaltar la transcendental importancia de este método, los avances registrados y el futuro al que nos conducirán los nuevos componentes. La píldora revolucionó la vida de las mujeres. Hasta su aparición las relaciones sexuales con penetración heterosexuales comportaban en la mayoría de las ocasiones el riesgo de un embarazo no deseado, no existía separación entre sexualidad maternidad/paternidad. Actualmente, constituye el cuarto método anticonceptivo usado en el mundo y el primero en buena parte del mundo occidental.
La píldora transformó la vida de las mujeres y sus parejas al permitir, por primera vez, de forma eficaz y masiva, convertir la maternidad en un fenómeno planificable y la sexualidad plena en un desarrollo básico de la persona. Las mujeres vieron facilitada, así, de forma decisiva, su integración en múltiples facetas de la vida y la sociedad.
La píldora ha evolucionado muy positivamente, alcanzando una eficacia muy elevada, superior al 95,5%. Las dosis de las primeras píldoras multiplicaban, en algunos casos, hasta por más de siete, las que se utilizan hoy. La investigación ininterrumpida permitió una composición que reduce los efectos secundarios, gana en naturalidad y aumenta los beneficios añadidos al de ser un muy eficaz anticonceptivo.
Los efectos secundarios mayores se han estudiado minuciosamente y tratado hasta minimizarlos, corriendo un riesgo muy reducido si se respetan los criterios de prescripción. Los efectos menores también han disminuido con los nuevos compuestos y la reducción de la dosis.
Pero el desarrollo de la píldora y de la anticoncepción en general no ha finalizado. Existen ya compuestos que aportan un estrógeno natural, igual al que produce la mujer en sus ovarios. Hay, además, nuevas moléculas para anticoncepción de urgencia que alargan su eficacia hasta cinco días después del coito no protegido. Y se dispone de nuevas vías para la administración de los anticonceptivos (vaginal, dérmica, inyectable, subcutánea) así como de novedades en la anticoncepción definitiva con acceso por el cuello uterino.
La investigación más innovadora se centra, ahora, en la anticoncepción hormonal masculina, en vacunas anticonceptivas, en espermicidas con acción preventiva de las infecciones de transmisión sexual y el VIH, en moléculas para anticoncepción de urgencia muy seguras de aplicación vaginal, en sustancias no hormonales con acción anticonceptiva y en nuevas píldoras, parches y anillos con mejores prestaciones y preservativos de elevada resistencia y sensibilidad.
Desde la experiencia que nos dan los 50 años de la píldora, cabe afirmar que el anticonceptivo del futuro no será uno, sino muchos, en atención a la diversidad de situaciones de la mujer y las parejas. Si las mujeres, lo hombres y la sexualidad son diversos, las ofertas anticonceptivas también.
Si la ciencia trabaja por facilitar la anticoncepción, mejorar la salud sexual y desarrollar la atención sanitaria, resta por avanzar en la educación, introduciendo en los centros escolares la información desde edades bien tempranas. Apremia, cada vez más buscar la equidad asistencial entre las regiones y facilitar el pleno desarrollo humano de hombres y mujeres. Mientras se combaten los tabúes se gana en libertad, seguridad y desarrollo.
La píldora supuso todo un cambio revolucionario para la vida de las mujeres y los hombres del siglo pasado. Sobre esta base, y a los cincuenta años de este hito, podemos ofrecer a las/los del siglo XXI, unas píldoras muy seguras y eficaces y un abanico anticonceptivo que aumenta la libertad, la salud y el bienestar de la población. No en vano, muchos sociólogos consideran la aparición de la píldora como el logro social más importante para las mujeres, y, por ende, para los hombres, de todo el siglo XX. Estamos celebrando una gran efeméride.
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