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Inicio > Área Científica > Manuales SEC > Manual de Anticoncepción Hormonal Oral

INDICE



Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16


Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25


Apéndice I
Apéndice II
Apéndice III
Apéndice IV

CAPÍTULO 22
ANTICONCEPCIÓN HORMONAL ORAL Y ALTERACIONES NEUROLÓGICAS

"Nunca se va tan lejos como cuando no se sabe adónde se va"
T Cromwell


EDUARDO LÓPEZ-ARREGUI
JORGE PERPINÁ CANO
J. DOMINGO ÁLVAREZ GONZÁLEZ
JOSÉ LUIS DUEÑAS DÍEZ

INTRODUCCIÓN

Se estima que, actualmente, 65 millones de mujeres en el mundo están consumiendo AHO (1). El número de mujeres con alteraciones neurológicas encontrado en la práctica ginecológica diaria no es en absoluto despreciable. El tratamiento y consejo de estas pacientes requiere una consideración cuidadosa, en especial cuando optan a un método contraceptivo reversible. Hay que tener en cuenta que las hormonas contenidas en los AHO pueden exacerbar algunos síntomas de esas enfermedades, o bien pueden interferir con los fármacos utilizados en su tratamiento. Sin embargo, desestimar innecesariamente la alta eficacia contraceptiva de los AHO en una mujer con enfermedad neurológica, puede conducir a un embarazo indeseado que sea de riesgo para la madre, el feto, o ambos (2).



Alteraciones neurológicas


. Cefalea
. Accidente cerebro-vascular
. Epilepsia
. Otros

En este capítulo se van a tratar tres enfermedades: migraña, accidente cerebrovascular y epilepsia. Éstas se manifiestan con tres síntomas capita les de la patología neurológica: cefalea, ictus, y convulsión, en las que la interacción con los AHO está bien definida. Además se abordarán todos aquellos cuadros con alguna evidencia o referencia bibliográfica de relación con la píldora.

CEFALEA / MIGRAÑA

La cefalea es uno de los síntomas más frecuentes que generan consulta médica tanto en atención primaria como en neurología. La prevalencia de la cefalea es muy alta. Entre el 41% y el 93% de la población general ha padecido algún dolor de cabeza en el último año (3). Una historia de migraña regular es referida por el 5% de mujeres en edad reproductiva (1). Las cefaleas más frecuentes son las llamadas primarias: cefalea tensional, migraña, y sus variantes. En el 95% de los pacientes que consultan por cefalea, ésta rara vez tiene su origen en una enfermedad orgánica intracraneal (3). La clasificación actual de la International Headache Society (IHS) (4) ha proporcionado definiciones precisas de todos los tipos de cefaleas, tanto primarias como secundarias. Los resultados y conclusiones de artículos publicados con anterioridad a esta clasificación (1988) deben ser interpretados con cautela cuando se comparan con estudios posteriores, ya que a menudo existen sesgos de inclusión.

 

Cefalea / Migraña

Alta prevalencia 5% de mujeres en edad fértil

La primera cuestión es determinar si se trata de una cefalea primaria o no. La anamnesis detallada y minuciosa, con la descripción de las principales características y la forma de instauración de las cefaleas, resulta fundamental y va a permitir el diagnóstico en la mayoría de las pacientes (3) .

TIPOS DE CEFALEA Y FISIOPATOLOGÍA

Los dolores de cabeza se pueden dividir en dos categorías básicas, vasculares y no vasculares. Las cefaleas no vasculares son la causa más común de dolor de cabeza en adultos, se denomina cefalea tensional (CT), o cefalea de contractura muscular (2). Puede comenzar a cualquier edad, y se caracteriza por dolor de instauración lenta, no pulsátil, "en banda o casco", de carácter opresivo, continuo, unilateral o bilateral más comúnmente, que se origina en la región occipital, frontal o temporal. Se inicia desde la mañana, pudiendo empeorar a lo largo del día, y la presentación es diaria a lo largo de semanas o meses. Su intensidad es leve o moderada sin impedir el desarrollo de las actividades de la vida diaria habitual. Con frecuencia los pacientes refieren empeoramiento con el estrés emocional y la falta de sueño, y mejoría con el descanso y la tranquilidad. Es habitual también que describan una sensación de mareo o inestabilidad. El mecanismo de la CT no es conocido aunque se atribuye a la contractura mantenida de músculos de cuello y cuero cabelludo, con lo que la relación con los AHO sería leve o nula. La exploración clínica es siempre normal y responden a analgésicos menores tipo AAS o paracetamol (3).

Tipos de cefalea

. Vasculares
. No vasculares

 

No vasculares Cefalea tensional

Las cefaleas vasculares, jaquecas o migrañas (M), se caracterizan por ataques recurrentes de cefaleas muy intensas, de horas de duración, carácter pulsátil, más frecuentemente unilaterales y asociadas a un importante cortejo vegetativo (náuseas, vómitos, sudoración), fotofobia, fonofobia y empeoramiento con la actividad física. Esta es la llamada migraña sin aura (MSA), antes migraña común. A menudo comienza en la adolescencia y el 70% de los pacientes tiene antecedentes familiares. A menudo el inicio se relaciona con factores como determinadas comidas (vino tinto, chocolate, nueces, queso), estímulos ambientales (destellos luminosos, exceso o falta de sueño, estrés), enfermedades médicas, vacaciones, fin de semana, menstruación...

Vasculares
Migraña


. Migraña sin aura (MSA)

Cuando además, los dolores de cabeza van precedidos, o acompañados -menos frecuente-de síntomas neurológicos focales, se denomina migraña con aura (MCA), antes migraña clásica. Esos síntomas son habitualmente visuales (escotomas, hemianopsia transitoria), aunque también puede haber parestesia unilateral (mano, perioral), afasia, hemiparesia y defectos hemisensoriales. No suelen durar más de 30 minutos y desaparecen cuando comienza el dolor de cabeza. Los síntomas se pueden mezclar con los de la CT, ya que muchos pacientes sufren ambas. La ausencia de síntomas neurológicos puede hacer difícil la diferenciación entre CT y MSA.
Migraña con aura (MCA)
La fisiopatología de las migrañas sigue siendo desconocida. Las manifestaciones del aura se cree que están relacionadas con trastornos en la modulación de ciertos neurotransmisores (serotonina) y modificaciones focales de regulación vasomotora y perfusión cerebral. Olesen mediante técnicas de cuantificación de circulación cere bral demostró que se produce una disminución del flujo en la corteza cerebral, siguiendo un patrón caudal-rostral pero sin pertenecer a un territorio arterial definido, dando lugar a los déficits que constituyen el aura (3). Esta disminución de flujo se debe a un trastorno funcional neuronal y no a un vasoespasmo arterial. Para explicar el dolor se acepta la hipótesis trigémino vascular de Moskowitz, según la cual la estimulación del nervio trigémino provoca una respuesta inflamatoria de diferentes vasos actuando como mediadores de la inflamación la sustancia P, la neuroquinina A y los péptidos vasoactivos (3). El glutamato estaría involucrado en el inicio de la crisis de migraña con aura. El magnesio puede bloquearla depresión propagada provocada por el glutamato, que es más fácil ante una deficiencia cerebral de magnesio ( 5).
Fisiopatología


. Serotonina
. Alteraciones flujo sanguíneo
Son muchos los factores capaces de desencadenar la aparición de cefaleas en pacientes genéticamente susceptibles. Estos factores precipitantes, según un estudio epidemiológico de Rasmussen (6), son ocasionales y no universales; sólo subgrupos de pacientes tienen ataques debidos a un determinado factor, y no ocurre en cada exposición. Se cree que existe un umbral de dosis para precipitar el ataque, y que el inicio de éste es multifactorial. El factor desencadenante más común tanto para CT como M es el estrés y la tensión mental. Alcohol, tabaco y cambios meteorológicos son factores precipitantes frecuentes; sobre todo los dos últimos en relación con las CT. La influencia de factores dietéticos para precipitar migrañas es incierto, aunque se han relacionado con alimentos que contienen tiamina u otras aminas vasoactivas (queso, chocolate, vino tinto), y no hay diferencias significativas entre CT y M (8). Factores musculares inciden en la génesis de CT, pero no tienen relevancia en las M. No hay asociación significativa entre consumo de tabaco (cigarrillo, puro, pipa, o fumador pasivo), café, alcohol y cefaleas tensionales y migraña, ni viceversa. Sin embargo tabaco y alcohol pueden precipitar ataques individuales tanto de M como de CT, y la falta de asociación descrita podría ser explicada por cambio de hábitos tras la experiencia de haber padecido cefaleas por el consumo de los mismos. Con respecto al sueño, Rasmussen encuentra una asociación positiva entre migraña, y una falta de descanso o "frescura" después de dormir y tendencia a roncar. Problemas en el sueño, pero no ronquido, están asociados más a las cefaleas tensionales. Hay una tendencia entre las migrañosas a dormir más, y se ha atribuido a la influencia de la serotonina tanto en el sueño como en la patogénesis de la migraña.


Factores desencadenantes:

. Estrés
. Tensión mental

 

Factores precipitantes:
. Alcohol
. Tabaco
. Cambios meteorológicos
. Alimentación
. Sueño

CEFALEA/MIGRAÑA Y HORMONAS SEXUALES

Los factores hormonales son otro aspecto importante de la patogenia. Pueden actuar como base constitucional predisponente, o como desencadenante. La mayor frecuencia femenina de las cefaleas continúa sin una clara explicación. La relación hombre/mujer en migrañas cambia de 1:1 en la infancia, a 1:3 en adultos; y en cefaleas tensionales de 1:1 a 4:5. En las CT las hormonas femeninas parecen tener menos importancia, aunque la regla puede precipitar ataques. Nattero en un detallado estudio observacional de 2.000 migrañosas encuentra que el 68% son mujeres, que las cefaleas se inician más comúnmente en la adolescencia (44%), que hay una conexión temporal con la menstruación en el 55% de las mujeres, que más del 75% de las mujeres no tenían cefalea en el embarazo, y que el 47% empeoraban en la menopausia (2). Rasmussen (7) en 1992, en un estudio de población general, encuentra que el debut en la menarquia, con la menstruación, problemas menstruales, influencia en el embarazo, y uso de AHO, están más relacionados con la MSA, que con la MCA. En otro estudio entre mujeres con cefalea tensional, Mraz (8) encuentra una historia familiar positiva en el 59% de las pacientes, y las madres de las pacientes estaban afectadas 5:1 veces más que los padres.
Hormones sexuales y cefalea
La frecuencia de la migraña (catamenial) menstrual varía según los estudios. Según la clasificación de la IHS (3), no hay consenso para aceptar esta entidad, pero se marcan los criterios para definirla: que el 90% de las crisis se presenten entre dos días anteriores a la menstruación y el último de la misma. Utilizando criterios restrictivos únicamente el 5%-8% de las mujeres cumplen los requisitos de migraña menstrual (3). Ambos tipos de migraña, MCA y MSA, pueden ser precipitados por la menstruación. Un 25% de las mujeres (2) que padecen migraña durante la regla, únicamente la sufren en esa situación. Migraña catamenial
Las mujeres afectadas sufren su primer ataque habitualmente en la menarquia o alrededor de ella, y tienden a experimentar mejoría en los embarazos o con la toma de anticonceptivos (6) .
Sin embargo, estudios de los años setenta muestran que la migraña puede tener su inicio en el embarazo, y que la intensidad y frecuencia de los ataques se pueden agravar con la toma de AHO. Estas diferencias pueden deberse a sesgos metodológicos (tipo de AHO, y duración de tratamiento, criterios de definición).
El mecanismo de acción hormonal en las cefaleas no está bien establecido. Parece haber una relación entre los esteroides y las migrañas con aura:(2) en el sistema nervioso central los estrógenos se unen a receptores opiáceos, aumentan los receptores muscarínicos y de progesterona, modulan el 5-hidroxitriptófano (5-HT 1), 5-HT2 y los receptores beta-adrenérgicos, y su retirada aumenta los receptores dopaminérgicos. La progesterona aumenta el flujo de cloro en receptores gaba A, y modula el efecto de estrógenos en los receptores 5-HT, y 5-HT 2 . Además la migraña se asocia a otras alteraciones hormonales: durante los ataques migrañosos aumentan los niveles plasmáticos de prostaglandina F2 , aumenta la respuesta de PRL a la TSH, y disminuyen los niveles de aldosterona. Además respecto a los controles, en pacientes migrañosas la liberación de PRL por antagonistas dopaminérgicos está aumentada a lo largo del ciclo menstrual y después de la menopausia. Todas estas acciones sugieren una disregulación del sistema opioide y de la prolactina en el SNC (3) . Neurofisiología

. Acción hormonal en neuroreceptores

Respecto a la migraña menstrual, las fluctuaciones de los niveles estrogénicos durante el ciclo provocan una serie de cambios bioquímicos que pueden tener gran importancia en su patogénesis (9) . En fase premenstrual, en estas mujeres tiene lugar un estado de hiperagregabilidad plaquetaria sin relación directa con los cambios hormonales. Los estrógenos al estimular la síntesis de prostaglandinas, pueden inhibir la transmisión adrenégica, sensibilizar los receptores del dolor y aumentar la inflamación neurógena. Los niveles de PGE2 están elevados durante el ataque de migraña (10). Los antiinflamatorios no esteroideos al inhibir la síntesis de prostaglandinas, son medicamentos eficaces en el tratamiento de la migraña menstrual.

Parece que el desencadenante de la migraña menstrual es la caída de los niveles de estrógenos, más que el mantenimiento de unos niveles sostenidos, altos o bajos. Cambios en los niveles sostenidos de estrógenos -aumentados en el embarazo, o disminuidos en la menopausia- parecen estar relacionados con cambios en el patrón de dolor (10). Las cefaleas asociadas al uso de AHO o THS pueden estar relacionadas con la discontinuación periódica de los preparados.


. Niveles estrogénicos

. Prostaglandinas

CEFALEA/MIGRAÑA Y ANTICONCEPTIVOS ORALES

El dolor de cabeza es uno de los efectos indeseables más frecuentes junto con el "spotting" y la tensión mamaria, en usuarias de AHO. Es causa común de abandono, por iniciativa de las usuarias. La cefalea ocurre aproximadamente en un 5% de las mujeres y así aparece unánimemente reflejado en artículos que describen preparados monofásicos con gestodeno (11), o desogestrel (12); que comparan trifásicos con gestodeno y noretindrona (13) ; o que comparan monofásicos con gestodeno y desogestrel (14,15) gestodeno y norgestimato (16), o norgestrel y noretindrona (17).

Cefalea y AHO:

En el 5% de usuarias Causa de abandonos
El uso de AHO no muestra una relación sustancial con la prevalencia de los dolores de cabeza. Hay una tendencia sin embargo a disminuir la prevalencia de migrañas entre las usuarias (6). Tzourio no encuentra asociación entre migraña y usuarias actuales de AHO (23). La CT no parece estar influenciada por los AHO ni en frecuencia ni en intensidad (8), aunque como se ha citado anteriormente, la menstruación puede precipitar ataques (2,6).
. AHO no relación sustancial con prevalencia de dolores de cabeza
Los estudios anteriores a la clasificación de la IHS, indican resultados no concluyentes, limitados y conflictivos. En general sugieren un incre mento de cefaleas en el 15%-50% de las mujeres migrañosas en tratamiento con AHO. Suelen aparecer en el período premenstrual, coincidiendo con el descanso de la medicación. Sin embargo hasta un tercio de pacientes con migraña establecida experimentan mejoría. No se han realizado estudios para determinar las diferencias entre estos dos tipos de pacientes migrañosas. El patrón clínico de la migraña parece no modificarse en la mayor parte de las mujeres migrañosas. Resultados no concluyentes

. Datos discordantes
Curiosamente las mujeres que tienen el primer episodio de MCA durante la toma de AHO no tienden a tener ataques durante el período de descanso de pastilla, y es menos probable una historia familiar de migraña, lo que les diferencia de las pacientes con migraña establecida (2) . El primer ataque de migraña tiene lugar, generalmente, poco después de iniciar el tratamiento, pero también puede ocurrir después del uso prolongado. La retirada inmediata de la medicación, incluso en migrañas de nueva aparición, no suele ir seguida de la desaparición o mejoría de la migraña, que puede demorarse hasta meses (3).
Los contraceptivos orales con dosis bajas de estrógeno o progesterona podrían tener un menor efecto desencadenante de la migraña. Algunos estudios han descrito una menor incidencia de efectos secundarios y cefalea (17).
El mecanismo de acción de los AHO en la migraña no está bien establecido. Para los ataques que tienen lugar en el período de descanso, el mecanismo más probable es el descenso rápido de los niveles de estrógenos. DeLignieres (18) describe que el estradiol es eficaz en el tratamiento de la migraña menstrual. Otro factor que se involucra es la hiperagregabilidad plaquetaria inducida por 5-HT observada en migrañosas tratadas con AHO. . Mecanismo probable de acción de los AHO
CONCLUSIONES ( 3):

. Realizar una historia minuciosa detallada, preguntando activamente por todos los sínto- mas descritos. Tomar la tensión arterial. Si las migrañas son severas o con síntomas neurológicos, realizar o solicitar examen neurológico.

. El diagnóstico diferencial de cefalea en mujer que toma AHO, incluye: - Isquemia transitoria, migraña, migraña vascular asociada a AHO, ictus.
- Hipertensión.
- Cefalea asociada a retención hídrica por toma de AHO.
- Cefaleas inducidas por estrés o tensión.
- Cefaleas tras consumo de alcohol, cafeína u otras drogas.
- Sinusitis, viremia, sepsis; cefaleas asociadas a problema dental, o a alergias.
- Alteración de la articulación témporo-mandibular.
- Tumor del SNC.

. En general los AHO pueden ser utilizados en casos de cefalea tensional.

. En MSA (ausencia de síntomas focales) tratadas con AHO, deben ser controladas periódicamente con el objeto de descartar una exacerbación de sus síntomas o modificación del patrón clínico de la migraña.

. En mujeres que sufren agravamiento de las cefaleas, o presentan manifestaciones focales durante el tratamiento con AHO, aconsejar la retirada.

. En pacientes con MCA recomendar otro método anticonceptivo.

. Si la cefalea está claramente relacionada con el inicio de AHO, cesar o utilizar otro preparado de menor dosis de estrógeno y/o progesterona. Reevaluar después de dos ciclos.
Conclusión:

. H.ª minuciosa
. Diagnóstico diferencial
. No contraindicación
ACCIDENTE CEREBRO-VASCULAR (ACV) Y AHO

INTRODUCCIÓN
Accidente cerebro-vascular
Categorías:
Existen tres grandes categorías de enfermedad vascular (1) , hipoxia, isquemia e infarto (2), hemorragia intracraneal, y (3) enfermedad cerebro-vascular hipertensiva. . Hipoxia
. Hemorragia intracraneal
. Enfermedad cerebrovascular
Aunque el cerebro supone un 2% del peso corporal, recibe el 15% del gasto cardíaco, y cuenta con el 20% del consumo total de O2 . El cerebro puede ser privado de oxígeno de varias maneras: anoxia anóxica (pO2 inspirada baja), anoxia anémica (hemoglobina disminuida), anoxia histotóxica (ej: cianuro), y anoxia isquémica (ausencia de flujo sanguíneo). Cualquier forma de hipoxia va seguida de una hipotensión importante y de paro cardíaco con lo que la isquemia es la última vía común de cualquier tipo de hipoxia. Las neuronas son particularmente vulnerables a la isquemia y sólo la toleran 3 ó 4 minutos sin sufrir lesión permanente. En la práctica médica hay dos tipos de daño isquémico agudo, la encefalopatía isquémica y el infarto cerebral.
La encefalopatía isquémica ocurre después de episodios de hipotensión profunda, como un paro cardíaco. En casos leves ocurre un estado confusional transitorio con recuperación completa, y en casos graves se puede llegar a un estado vegetativo. El cerebro mantiene un nivel constante de actividad metabólica, y lo logra con el control de las resistencias vasculares. Así consigue una adecuada presión de perfusión cerebral entre un amplio rango de tensiones arteriales sistémicas y presiones intracraneales. En personas normales el flujo intracerebral se mantiene incluso con tensiones sistólicas inferiores a 50 mm. Hg.
Encefalopatía isquémica
Casi todos los infartos cerebrales están causados por oclusión, aunque también pueden ocurrir sin obstrucción. Clínicamente los síntomas y signos, que dependen de la región cerebral infartada, se denominan ictus (stroke en literatura inglesa). Es un término clínico que implica un síndrome neurológico agudo, secundario a un evento vascular, bien oclusivo (infarto), bien hemorrágico. Cuando ocurre una oclusión, la aparición de infarto depende de las anastomosis. Las pequeñas arterias cerebrales tienen nulas o escasas anastomosis, y una oclusión a ese nivel siempre producirá un infarto dramáticamente sintomático, al contrario de lo que ocurriría en otros órganos. Infartos cerebrales
La mayor parte de las oclusiones son trombóticas o embólicas. Las trombóticas se deben sobre todo a ateroesclerosis. Antes de que ocurra una oclusión total puede haber síntomas y signos neurológicos efímeros: ataques isquémicos transitorios, que apuntan a enfermedad cerebrovascular aterosclerótica. Otra causa de oclusión trombótica son las arteritis. Los émbolos pueden tener múltiples orígenes y cuanto más pequeños son, tienden a afectar ramas más distales de las arterias. Los infartos hemorrágicos resultan de la lisis del émbolo.

Ataques isquémicos transitorios

 

Infartos hemarrógicos

Los infartos venosos son raros por la cantidad de colaterales del sistema venoso, ocurren tras la oclusión de un gran seno venoso.

La hemorragia intracraneal no traumática, espontánea, puede ser de tres tipos: intracerebral (hipertensiva), subaracnoidea (aneurismática), o mixta.

La mayor parte de las hemorragias intracerebrales están asociadas a una historia previa de hipertensión. Se creen debidas a ruptura de microaneurismas formados en las bifurcaciones de las pequeñas arterias intraparenquimatosas.

Hemorragia introcraneal:

. Intracerebral
. Subaracnoidea
. Mixta
Las hemorragias pequeñas se manifiestan clínicamente como un infarto. El pronóstico de los supervivientes (60%) es bueno, ya que la hemorragia tiende a separar el tejido en planos, más que a destruirlo (al revés que el infarto). La resolución del hematoma se acompaña de una considerable restitución de la función.
La hemorragia subaracnoidea es habitualmente el resultado de la ruptura de un aneurisma. Estos aparecen por una falta de continuidad en el músculo liso de la media arterial, en la carina de las bifurcaciones. Clínicamente cursan con una cefalea brusca, severa, seguida de pérdida de conciencia. Entre el 25%-50% de los pacientes mueren después de la primera ruptura.
Las hemorragias mixtas se deben fundamentalmente a malformaciones vasculares: arteriovenosas, angiomas cavernosos y telangiectasias capilares.
La enfermedad hipertensiva vascular, además de la hemorragia intracerebral hipertensiva, comprende otros tres procesos fisiopatológicos: 1) Los infartos lacunares, que debido a su tamaño (2 ó 3 mm. a 15 mm.) son a menudo asintomáticos; 2) La leuccencefalopatía subcortical vista en pacientes hipertensivos con demencia progresiva en los que hay una pérdida difusa de la sustancia blanca; 3) La encefalopatía hipertensiva está asociada no con una hipertensión crónica, sino con la hipertensión maligna, y la hipertensión aguda de la eclampsia y el síndrome nefrítico. Clínicamente hay cefalea, sopor, vómito y convulsiones que progresan a estupor y coma. Se cree debida a una alteración en los mecanismos cerebrales de autorregulación de la perfusión. Enfermedad hipertensiva vascular
. Hemorragia intracerebral
. Infartos Lacunares . Leucoencefalopatía subcortical
. Encefalopatía hipertensiva

MIGRAÑA Y ACCIDENTE CEREBRO-VASCULAR

La incidencia de los ACV en los países desarrollados es prácticamente exponencial respecto a la edad. En mujeres menores de 45 años suponen el 4% del total. La mortalidad es baja, y por fortuna resultan fatales sólo el 2%-5% de los ACV por debajo de esa edad. La importancia reside en que un tercio de las supervivientes van a quedar con algún tipo de discapacidad(1). Los factores de riesgo tromboembólico son diferentes a ambos lados del sistema vascular, arterial y venoso. (tabla nº 1).

Migraña y ACV
Son pocos los trabajos que han estudiado la asociación de migraña y enfermedad cerebrovascular. La IHS define el infarto cerebral migrañoso como uno o más síntomas de aura migrañosa de duración superior a siete días y/o asociados a la confirmación de infarto cerebral por técnicas de neuroimagen (4). Según esta definición, deben cumplirse los criterios diagnósticos de MCA, es indispensable que el déficit neurológico ocurra durante un ataque de migraña, y deben excluirse todas las otras posibles causas de ictus.

 

. Definición

Hasta la clasificación IHS en 1988, se había relacionado el ictus como posible complicación de la migraña clásica, MCA (19). Pero Rothrock (20) ese mismo año, y por primera vez, describe 5 casos de ictus en pacientes con migraña común, MSA. Este mismo autor en un estudio posterior (21), aunque señala que el ictus se relaciona más con la MCA que con la MSA según artículos previos, levanta dudas sobre la correcta interpretación de los datos debido a: 1) una mayor asociación entre migraña con aura e ictus migrañoso, 2) una relación cerebral natural entre el aura de la MCA y los déficits neurológicos focales del ictus, 3) la posibilidad de que episodios previos de migraña sin aura pasaran inadvertidos o no referidos. Basados en estos datos Welch y Narbone (22) opinan que ambas, MCA y MSA, pueden resultar potencialmente en infarto cerebral, y proponen que el término infarto migrañoso debería ser redefinido por la IHS, como una complicación de ambos tipos de migraña.

 

. Migraña con aura MCA

 

. Migraña sin aura MSA

La relación entre migraña y ACV es compleja. Es referida por primera vez en el Collaborative Group for Study of Stroke (CGSS) (3), donde se establece que la migraña es un factor de riesgo (RR: 2.0) cuando las mujeres con ictus se comparan con un grupo control poblacional, pero no cuando el grupo control es hospitalario. En otro estudio epidemiológico controlado de una muestra hospitalaria, se describe que el riesgo de infarto se duplica en pacientes con MCA, pero cuando se excluyen aquellos pacientes con factores de riesgo vascular, la asociación pierde significancia estadística (3).

 

 

Factores de riesgo

Otros autores han descrito relación entre migraña e ictus en mujeres jóvenes (19,2 3,24,25) . Oleckno encuentra que el 11% de pacientes con ictus tienen historia de migraña, comparados con ninguno del grupo control (p < 0.001) (1). Bogousslavsky demuestra que el 91% de mujeres que han sufrido infarto trombótico durante un episodio de migraña no tienen alteraciones arteriales o cardíacas, comparadas con el 9% de migrañosas que sufrieron ictus no coincidente con un ataque de migraña (19). Tzourio, en un estudio caso-control de 72 mujeres jóvenes con infarto isquémico, describe que la MSA supone un riesgo relativo (RR) de 3.0, y la MCA un RR de 6.2; concluye que la migraña tiene una asociación con el ictus en mujeres jóvenes, independiente de otros factores de riesgo. Si además la paciente con migraña fuma más de 20 cigarrillos diarios, el RR de ictus es 10.2 respecto a las migrañosas no fumadoras (23). Según Lidegaard en el estudio danés caso-control, la historia de migraña implica un RR de infartos trombóticos de 2.8 (p < 0.01) (25).
El ataque isquémico transitorio (AIT), es un potente predictor de ictus. Después de 5 años de seguimiento sin tratar, el 35% tendrán un infarto cerebral, y el 30% tendrán nuevos episodios ATT. Giovannoni (26) en un estudio comparativo de AIT entre jóvenes y adultos encuentra que la migraña (como segundo diagnóstico) es uno de los factores de riesgo más común entre los jóvenes (no en adultos). En el estudio no fueron admitidos como casos aquellos pacientes en los que el diagnóstico de migraña era la primera causa de IAT. El ataque isquémico transitorio es un factor predictor importante de ictus

ANTICONCEPTIVOS ORALES Y ACCIDENTE CEREBRO-VASCULAR

Los estudios publicados en los últimos 25 años muestran unos riesgos relativos en disminución, reflejo del efecto de la reducción en el con tenido hormonal de los preparados, sobre la posibilidad de padecer ictus.

 

AHO y ACV

El estudio danés de Lidegaard (2T) demuestra una relación dosis-respuesta según el contenido estrogénico: la píldora de progesterona no se aso cia a un riesgo aumentado de ictus, los preparados de 30 ó 40 mcg. tienen un RR de 1.8, y aumenta a 2.9 en los de 50 mcg. Esta misma tendencia respecto al contenido estrogénico se describe en el estudio colaborativo de la OMS (28,30) (salvo en países en vías de desarrollo en los que el bajo nivel económico es un factor de riesgo tan importante que enmascara otros), en el de Hannaford (24) (< 50 mcg.: 0.6; 50 mcg.: 2.9; > 50 mcg.: 5.8), y en el de Tzourio (2 3) (4.8 con 50 mcg., 2.7 con 30 mcg., 1.7 con 20 mcg.). La influencia de la dosis de progesterona ha suscitado menos interés, y los resultados son dispares; mientras Hannaford encuentra riesgos crecientes con dosis crecientes de noretisterona (2.6 con 1 mg., 3.6 con 2 mg., y 6.7 con 4 mg.), Lidegaard encuentra similares odds ratios (RR) para la noretisterona, levonorgestrel y desogestrel. Relación dosis-respuesta
Según contenido estrogénico
En varios estudios (23,24,28.29,30,31) se analiza el tipo de usuaria (actual, antigua, ocasional, nunca), y otros factores de riesgo como tabaquismo, clase social e hipertensión. El riesgo global de infarto hemorrágico atribuible a usuarias actuales de AHO está aumentado en países en desarrollo (RR: 1.76), pero no en Europa (RR: 1.38); en usuarias menores de 35 años no aumenta el riesgo, y en mayores de esa edad el riesgo supera 2.0; la hipertensión aumenta el riesgo 10- 15 veces comparando con no usuarias normotensas; el riesgo supera 3.0 en usuarias actuales que son fumadoras actuales (28).

 

Otros factores

. Infarto hemorrágico

Respecto al infarto isquémico, el riesgo global en Europa es 2.99 y en países en desarrollo 2.93; la odds ratio (RR) es más baja en mujeres jóvenes, en las que no fuman, y en las que se comprobó que la tensión arterial era normal antes de iniciar la toma de AHO; en hipertensas el riesgo fue 10.7 en Europa, y 14.5 en países en desarrollo; la dosis de estrógeno no modifica el riesgo en países en vías de desarrollo, en Europa baja de 5.3 a 1.5 cuando se utilizan preparados de baja dosis (30). Teunissen en un meta-análisis de 5 estudios caso-control que relacionan hemorragia subaracnoidea y uso de AHO, encuentra un riesgo de 1.2 para usuarias actuales y 1.0 para las que han usado alguna vez ( 31). Resultados parecidos encuentra Thorogood (1) .
. Infarto isquémico


. Riesgo global
En el estudio de Hannaford los resultados son similares (29). Las fumadoras tienen un riesgo 2.2 respecto a no fumadoras. La clase social es inversamente proporcional al riesgo de ictus, con una clara tendencia lineal independiente del tabaquismo. Globalmente, las usuarias habituales tienen un riesgo de 2.3 comparado con las usuarias antiguas (1.3), y con las usuarias ocasionales (1.5). Entre las no fumadoras, las usuarias habituales aumentan el riesgo global pero no el riesgo de un ictus fatal, mientras que las antiguas usuarias no aumentan el riesgo. En fumadoras, sin embargo, tanto las habituales como las antiguas aumentan el riesgo de ictus letales. Las que usaron AHO después de diagnosticada una hipertensión tienen un riesgo de ictus similar a las hipertensas que no habían tomado nunca AHO (RR: 4.9); sin embargo el riesgo disminuye en las que interrumpen la toma después del diagnóstico de hipertensión (RR: 1.5).

 

 

. Tabaco

Sólo el artículo de Petitti (29) describe el papel protector del uso pasado de AHO frente al ictus, pero se debe a un sesgo de inclusión en el grupo control (32) .
En varios artículos se han comunicado casos de ACV en usuarias de AHO menores de 30 años a las que posteriormente se diagnosticó deficiencia de proteína C (33), de antitrombina 111 (34), de proteína S (35) , o resistencia a la proteína C activada. Todos coinciden en señalar por una parte, que una correcta anamnesis hubiera detectado el antecedente familiar y/o episodios previos de déficits neurológicos transitorios, y por otra la conveniencia de determinar esas sustancias antes de prescribir la píldora en pacientes con historia familiar positiva.

. Proteína C activada
El síndrome de Sneddon, infrecuente (no más de 80 casos publicados), consiste en la asociación de livedo reticularis idiopática y lesiones cerebrovasculares. El dato más característico es una arteriopatía no inflamatoria de los vasos de mediano calibre. Aunque un artículo reciente (36) no encuentra relación con la toma previa de AHO, dado que todos las pacientes presentaron ictus, accidentes isquémicos transitorios o amaurosis fugaz, el cese en la toma de AHO es obvio. Puede haber un patrón de herencia dominante, con lo que en mujeres con este antecedente familiar, los AHO no estarían indicados.

MIGRAÑA, ANTICONCEPTIVOS Y ACCIDENTE CEREBRO-VASCULAR

Cualquier estudio que intente relacionar los tres aspectos será complicado por dos motivos (1): 1) las mujeres con migraña son a menudo disuadidas de tomar AHO, por lo que los resultados de los estudios deben ser estratificados según uso de AHO e historia de migraña, y 2) puede ser difícil distinguir entre una migraña severa y un episodio de isquemia transitoria. Además en pacientes jóvenes algunas circunstancias como el abuso de drogas (cocaína) puede complicar un diagnóstico adecuado (2.37).

Migraña Anticonceptivos Accidente cerebro-vascular

. Dificultad diagnóstica

Muy pocos estudios relacionan las tres situaciones. Bogousslavsky (19) no encuentra más infartos migrañosos en pacientes con ictus toma doras de AHO, que en otras pacientes con ictus; ni tampoco más usuarias de AHO entre migrañosas con ictus que entre pacientes con ictus pero sin historia de migraña. El estudio del CCSS (3) describe que la migraña se asocia a un RR de infartos trombóticos de 2.0, y aumenta a 5.9 con la combinación de migraña y AHO. En el estudio de Tzourio (23) -muy bien diseñado- las mujeres con migraña, usuarias de AHO tienen un RR de 13.9 de sufrir infartos isquémicos (p < 0.001) respacto a las no migrañosas no usuarias. No hay evidencia sin embargo de interacción entre AHO y migraña, siendo los efectos aditivos. Entre las usuarias de AHO, las migrañosas tienen un riesgo de ictus 4 veces mayor.

 

 

Hay que recordar un aspecto importante, ya comentado al principio, que la incidencia de ictus aumenta con la edad. Mientras que la odds ratio (riesgo relativo) permanece constante en los grupos etarios, el aumento absoluto de riesgo de accidente cerebrovascular por uso de AHO o presencia de migraña, es aproximadamente 10 veces mayor en una mujer de 40 años que en una de 20.

CONCLUSIONES

Las conclusiones a las que se puede llegar, según los datos epidemiológicos disponibles, fueron en parte establecidas en "The Second European Consensos Development Meeting, Amsterdam 1995":

. La anamnesis detallada y dirigida, es fundamental. Tomar la tensión arterial.

. La migraña aumenta el riesgo de ictus independientemente de la toma de AHO.

. Migraña y AHO tienen un efecto aditivo, no sinérgico, en el riesgo de ACV.

. La migraña con aura implica más riesgo que la migraña sin aura.

. El riesgo de infarto trombótico aumenta entre las usuarias actuales. El riesgo relativo aumenta 2 a 4 veces. Hay varios factores de riesgo añadido: diabetes, trombosis previa, migraña vascular, hipertensión y tabaco.

. El riesgo de infarto hemorrágico está menos aumentado que el trombótico en las usuarias actuales, menos del doble. El factor de riesgo es la hipertensión.

 

 

 

Conclusiones

. Anamnesis detallada
. Migraña ll riesgo de ictus
. MCA ll riesgo
. Otros factores de riesgo añadido al uso de AHO
. Riesgo infarto hemorrágico ll al riesgo trombótico
. Evitar tabaco
. Usar baja dosis estrogénica

. Parece que las usuarias antiguas que además son fumadoras actuales, mantienen un riesgo elevado de ACV fatal. La evidencia es limitada.

. El nivel socioeconómico es un factor independiente, que aumenta el riesgo de ACV en usuarias de AHO.

. Aunque el riesgo absoluto de ictus es bajo en la migraña, es recomendable controlar los factores de riesgo, evitar el consumo de tabaco y si requieren tratamiento anticonceptivo, utilizar preparados de baja dosis estrogénica.

EPILEPSIA Y AHO INTRODUCCIÓN

La epilepsia se presenta en el 1% de la población general. Esta prevalencia, aunque no se acerca a la de la migraña, merece especial atención.

Epilepsia y AHO
Las epilepsias son un grupo de alteraciones caracterizadas por cambios paroxísticos, crónicos y recurrentes en la función neurológica, causados por anomalías en la actividad eléctrica del cerebro. Cada episodio de disfunción neurológica se denomina crisis. Pueden ser convulsivas -con manifestaciones motoras- o pueden presentarse con otros cambios en la función neurológica (sensitivos, cognitivos, emocionales...). La epilepsia se puede adquirir como resultado de un daño neurológico, de una lesión estructural cerebral, en el marco de una alteración sistémica, o de forma idiopática cuando no existen los citados antecedentes. Los ataques pueden ser parciales (focales) o generales primarios (tónico-clónicos o "grand mal"). Las crisis parciales se pueden generalizar: crisis generales secundarias. El status epilepticus es la repetición de crisis sin recuperación, y puede ser letal. Las ausencias o "petit mal" son crisis de cesación de conciencia, sin convulsión ni pérdida del control postural.

 

 

. Definición

Es el problema neurológico serio más común que puede encontrar el obstetra. Afecta al 0.3%- 0.5% de todos los embarazos (38). La epilepsia persiste durante los años en los que la mujer es fértil. De ahí la importancia de un conocimiento adecuado que tranquilice a las parejas acerca de sus posibilidades de gestación, al obstetra sobre el control de la enfermedad durante el embarazo y el parto, y al especialista en planificación para lograr una contracepción efectiva durante el largo período pre e intergenésico.

 

. Valoración del período intergenésico

Durante el embarazo las complicaciones de las crisis epilépticas incluyen: afectación mater- na, fetal, distres neonatal y lo más grave, el status eplilepticus. Además está la inquietud por la teratogenicidad de algunos fármacos antiepilépticos (FAE). De ahí la importancia de un buen control contraceptivo en estas pacientes (2). . Gestación ll riesgo

EPILEPSIAS, HORMONAS Y SEXO

Existen varias fuentes de evidencia que indican que las hormonas sexuales tienen un impacto considerable en la excitabilidad neuronal. Mientras los gestágenos vía intravenosa disminuyen las ondas en el ECG en humanos, los estrógenos tienen el efecto contrario. En experimentación animal, estrógenos y gestágenos ejercen también acciones contrarias (2). En un estudio se demostró una reducción significativa de la media de crisis cuando se administró acetato de medroxiprogesterona, vía intramuscular, a mujeres epilépticas (39). Se ha visto que las crisis durante ciclos anovuladores son significativamente más frecuentes que durante ciclos ovulatorios, lo que sugiere de nuevo un papel protector de la progesterona (2).

Influencia hormonal

. Papel protector de la progesterona
Epilepsias sexuales. Una mujer consciente de sí misma puede contar a su ginecólogo de confianza hechos inusuales durante el coito que podrían ser de origen neurológico. Pueden ser de cuatro tipos. Epilepsia y sexualidad
Hay factores (sueño, hiperventilación, destellos luminosos) que pueden provocar crisis en pacientes susceptibles. Se aplica el término de epilepsia refleja a las convulsiones que típicamente siguen una señal específica (ruidos, música, olores...). El coito puede suponer el estímulo sensorial necesario para desencadenar una convulsión, epilepsia refleja sexual. Durante el orgasmo humano se desarrolla una intensa actividad en la amígdala y regiones septales del sistema límbico; de hecho cuando hay lesiones en estas zonas el orgasmo puede no alcanzarse. . Epilepsia refleja sexual
El estímulo de una epilepsia refleja no debe confundirse con el aura de la epilepsia del lóbulo temporal experimentada por la paciente. En estos casos las pacientes, a veces, pueden experimentar actos complejos, estereotipados y encontrarse de repente en un lugar diferente al último que recuerdan. En casos raros -crisis sexuales del lóbulo temporal- (38) las mujeres afectadas pueden notar un aura de hormigueo perineal, sensaciones vaginales placenteras, que pueden seguirse (según relatan las personas cercanas) de separación de piernas, caricias en pecho y periné, y verbalización de sus deseos sexuales a menudo de forma vulgar. La mayor parte de los casos descritos han ocurrido en el domicilio, pero podrían suponer situaciones sociales comprometidas. . Crisis sexuales del lóbulo temporal
Los meningiomas parasagitales pueden provocar crisis sensoriales sacras caracterizadas por sensaciones sensuales o coitales; son las crisis sensoriales genitales, descritas por Erickson en 1945 (38). . Crisis sensoriales genitales
El sueño súbito durante el coito coincidiendo de forma característica con el orgasmo, es un raro pero típico rasgo de narcolepsia (y no una bravata del "partenaire"). La narcolepsia no está relacionada con la epilepsia. Se menciona en este apartado por estarlo con el coito, y porque el ginecológo debe saber que una pérdida de conciencia brusca durante el coito -orgasmoplejia- no es debida siempre a una crisis o a una hemorragia subaracnoidea (38). . Orgasmoplejia
Epilepsia catamenial. Se conoce y acepta como tal, a los ataques epilépticos que ocurren dentro de los dos primeros días de la menstruación. Epilepsia Catamenial
. Ataques epilépticos durante la menstruación
La primera descripción data de 1881 (Sir W Gowers) y la primera serie de 1909 (Gordon). Pero la exacerbación catamenial de la epilepsia no queda probada hasta que John Laidlow en 1956 analiza los meticulosos registros del St Faith's Hospital para epilépticas en Essex. El equipo había recogido 41.870 ataques en 12.913 ciclos menstruales de 50 mujeres crónicamente institucionalizadas, durante un período de 25 años. El 70% tenían una clara exacerbación durante la menstruación (independientemente de que los ciclos fueran o no regulares), había una reducción durante la fase lútea, y un ligero incremento en el presunto momento de ovulación (38).
Se pueden afectar todo tipo de epilepsias. En las epilepsias ambulatorias más severas, ocurre empeoramiento menstrual en menos del 70% de los casos. Se implica a la variación en los niveles de los esteroides sexuales. Se ha encontrado una proporción de crisis aumentada en mujeres ovulatorias asociada a una elevada relación estrógenolgestágeno, y una reducción de crisis con niveles elevados de progesterona.

EPILEPSIA, ANTIEPILÉPTICOS, Y ANTICONCEPTIVOS ORALES

Hasta la fecha no hay estudios clínicos que hayan demostrado un empeoramiento de las crisis convulsivas en mujeres que toman AHO, a pesar de algún artículo que recogía casos anecdóticos (2). La píldora puede ser usada por la mayoría de las mujeres epilépticas, sin embargo históricamente varios FAE han sido implicados en fallos anticonceptivos y hemorragias. Kenyon en 1972 fue el primero que postuló correctamente que la inducción enzimática hepática de los FAE era la responsable de la disminución de los niveles de las hormonas contenidas en los AHO (38).

 

 

Interacciones farmacológicas

Lo ideal es la monoterapia como norma inicial en el tratamiento de la epilepsia. En el caso de no control de las crisis, la tendencia debería ser a cambiar, más que añadir nuevos fármacos. A pesar de ésto, el 10%-15% de las pacientes van a precisar politerapia (40). . Antiepilépticos
La tabla n° 2 muestra los FAE según su interacción con la píldora, y los medicamentos actualmente comercializados en este país (41). La base molecular de los fármacos que interaccionan, es su capacidad para inducir enzimas específicas responsables del metabolismo esteroide. La ruta predominante de dicho metabolismo es la hidroxilación-2 dependiente del citocromo P450, para formar el 2-hidroxietinilestradiol. El isoenzima más importante que cataliza esta hidroxilación es el CYP3A4 (40). Cuando se utilizan FAE inductores del metabolismo hepático una solución es utilizar preparados contraceptivos que contengan mayor cantidad de estrógeno (35 o 50 mcg.) para evitar el riesgo aumentado (4:1) de fallo anticonceptivo con las dosis habituales. . Anticonceptivos y antiepilépticos (FAE)
Para evitar el fallo contraceptivo, la correcta información es esencial. En una encuesta realizada en Estados Unidos entre ginecólogos y neurólogos de 47 estados que tratan mujeres epilépticas, se comprueba que la mayoría carece de unos conocimientos adecuados para aconsejar apropiadamente a sus pacientes (42). Sólo el 4% de los neurólogos -ningún ginecólogo- conoce los efectos de los 6 principales FAE sobre los AHO. El 27% de los neurólogos y el 21% de los ginecólogos refieren fallos anticonceptivos en sus pacientes epilépticas. Precisa correcta información sobre interacciones
En otro estudio (43) que evalúa los conocimientos (edad, peso, tabaco, hipertensión, diabetes, cardiopatía, varices, y epilepsia) de 5.317 usuarias habituales de AHO y 8.863 controles en Sao Paulo, se comprueba que la mitad de las usuarias tenían algún factor de riesgo y 17.4% un riesgo elevado. Los resultados de ambos trabajos demuestran una falta de información de usuarias y proveedores, sobre los factores asociados al fallo anticonceptivo y los problemas de salud durante el uso de la píldora.
Hay varios trabajos publicados (44,45) que describen la interacción o no de los FAE clásicos. Un aspecto importante es que algunas drogas de uso común (macrólidos, cimetidina, isoniacida, sulfonamidas) pueden actuar inhibiendo el metabolismo de estos FAE, produciendo toxicidad. Si además toman AHO las interacciones son múltiples. FAE clásicos múltiples interacciones
Existen numerosos estudios sobre la farmacocinética de los nuevos FAE: Nuevos FAE
El topiramato ha sido estudiado por Rosenfeld en 20 mujeres epilépticas, tratadas con valproato (que no interfiere con los AHO), usua rias de AHO. Después del primer ciclo de control, administra dosis crecientes de topiramato en los ciclos siguientes, y comprueba su efecto inductor del metabolismo de AHO: los niveles de etinilestradiol van disminuyendo de 18% a 30%, a medida que el aclaramiento aumenta del 14.7% al 33%. Por tanto cuando se prescriba la píldora a mujeres en tratamiento con topiramato, hay que considerar el uso de preparados con al menos 35 mcg. de estrógeno (46,47).

Topiramato

Es preciso dosis estrogénica ll a 30 mcg.

La gabapentina es otro FAE con un perfil farmacocinético atractivo. Su mecanismo de acción es aún desconocido. Tiene propiedades de ami- noácido, es hidrosoluble, se absorbe rápidamen- te, posee una biodisponibilidad dosis-dependiente, la vida media es 8 horas, no se une a proteínas, no se metaboliza, no induce los enzimas hepáticos, y se elimina vía renal. No presenta pues interacciones con los FAE clásicos ni con los AHO (48, 51). Se tolera bien con somnolencia y vértigo transitorios como efectos adversos más frecuentes. Se utiliza sobre todo en crisis parciales. Gabapentina
No interacción con AHO
El clobazam es un efectivo FAE en la mayor parte de crisis tanto de corto como de largo tratamiento. La tolerancia es mejor que con las benzo diazepinas y no tiene interacción significante con otras drogas. Es útil como adyuvante en epilepsias refractarias, y en la epiléptica que tome AHO (49) Clabazam
No interacción con AHO
La oxcarbazepina es un homólogo keto de la carbamazepina, con un perfil metabólico distinto. Se reduce rápidamente a un monohidroxide rivado que es la forma activa, y se elimina vía renal (50). Su capacidad para inducir enzimas hepáticos es menor que la de los clásicos FAE, pero la tiene (51). Aunque mínima hay una reducción significativa de los niveles de AHO, y por tanto de su eficacia. Oxcarbazepina Mínimo efecto inductor enzimático
La vigabatrina y la lamotrigina tienen una farmacocinética lineal y son otros dos fármacos que no interfieren con los AHO. Su vida media es de 12 horas. El valproato inhibe la glucuronidación de la lamotrigina y aumenta su vida media, por tanto hay que ajustar dosis cuando se usan conjuntamente, para evitar toxicidad (51). Vigabatrina Lamotrigina
No interacción con AHO
La tiagabina tampoco tiene acción inductora o inhibidora del metabolismo esteroideo. El felbamato tampoco interfiere con la anticoncepción oral, y además actúa como inhibidor enzimático. Sin embargo su tolerancia no es la ideal ya que se asocia a anemia aplásica y hepatotoxicidad (47). Tiagabina
Felbamoto

No interacción con AHO

ESTRATEGIA DE ACTUACIÓN

. No todas las crisis son de naturaleza epiléptica. Por tanto cuando una mujer con convulsiones requiere contracepción, lo primero es diagnosticar si se trata de una epilepsia recurrente y si precisa FAE (2).

. Si es posible, usar o cambiar a un FAE que no produzca inducción enzimática. En este caso no es necesario ajustar la dosis del AHO.

. Si es preciso usar un FAE que ejerce inducción enzimática, tal efecto será equilibrado utilizando AHO con 50 mcg. de estrógeno.

. La hemorragia durante el tratamiento de AHO puede ser indicador de inducción enzimática y sería necesario aumentar la dosis del estrógeno (52).

. Una medida adicional es reducir el tiempo libre de pastillas a 4 ó 5 días (52). Tiene que haber un registro de las crisis para saber la evolución de la enfermedad durante el tratamiento de AHO.

Modo actuación

. Correcto diagnóstico
. Elección del FAE
. Utilizar 50 mcg.
. Folatos
. Dado que el efecto teratogénico de los FAE se puede deber a la interferencia en el metabolismo de los folatos, serán necesarias dosis suplementarias de folatos cuando la paciente planee una gestación (38).

. Toda epiléptica que manifieste su deseo de quedar embarazada debe saber que la interacción gestaciónlepilepsia es impredecible (38) (empeora en el 50%, mejora en el 8%, no hay cambios en el 42%), y que el riesgo de defectos congénitos es aproximadamente el 5%, de 2 a 2.5 veces más que en la población general.

AHO Y OTRAS ALTERACIONES NEUROLÓGICAS

La escasez de la literatura encontrada sobre los cuadros descritos a continuación, en relación con el uso extendido de la anticoncepción oral en países desarrollados, hace suponer que actualmente su incidencia es prácticamente despreciable.

AHO y otras alteraciones neurológicas

TUMORES INTRACRANEALES

Una relación causal entre los meningiomas y los esteroides sexuales se ha sospechado habida cuenta de la mayor frecuencia de estos tumores en la mujer; de 2 a 3 veces para los intracraneales, y hasta 9 veces para los espinales.

Tumores intracraneales
La literatura es escasa y únicamente hemos encontrado dos artículos anecdóticos. En uno (Linet 1966) estudia 570 tumores infantiles para determinar los posibles factores de riesgo maternos y perinatales, y encuentra que el riesgo estaba aumentado, en general para todos los tumores, cuando había exposición materna de AHO previa a la concepción (RR: 1.6). En otro artículo (Preston-Martin 1995) estudia factores de riesgo en 81 mujeres con meningioma en Los Ángeles, y encuentra que en las usuarias antiguas, los AHO ejercen un papel protector (tendencia de P < 0.01).

OÍDO

La sordera repentina es una emergencia otológica que requiere investigación etiológica y tratamiento inmediato para salvar la audición. En el 23% de los casos no se encuentra causa alguna. Hanna (53) recoge cuatro casos en toda la literatura en los que los AHO estarían implicados; uno propio y otros tres, comunicados por Gonzales en 1968 (dos) y otro por Sellars en 1971. Hanna cree que el mecanismo es la trombosis de la arteria coclear, que explicaría el tinnitus seguido de sordera, y la ausencia de vértigo.

No hemos encontrado ninguna referencia que relacione la otosclerosis con los AHO, a pesar de que figure en algunos manuales antiguos y en los prospectos de todos los preparados como contraindicación (salvo en los de 20 mcg.).
VISTA
El ojo puede sufrir agresiones de diferente índole (54). Unas veces de forma aislada, y otras precediendo o dentro de un marco más amplio de afectación cerebrovascular: 1) Vasculares, principalmente trombosis de arteria y vena retinianas, hemorragia ocular, edema macular y edema de retina. Estos datos anecdóticos del National Registry norteamericano, son retrospectivos y una relación causal es sólo de presunción; 2) Neurooftálmicos. El mismo registro comunica casos de defectos de campo visual, neuritis óptica, neuritis retrobulbar, diplopia, papiledema, cambios pupilares, exoftalmos, parálisis de músculos extraoculares y ptosis; 3) Visión del color. Se han comunicado en usuarias de más de 4 años y la afectación inicial suele ser en la percepción del azul. También en diabéticas sin retinopatía se ha visto discromatopsia en el eje azul-amarillo (58).
Otra causa de alteraciones oculares es el pseudotumor cerebri, que se comentará aparte.
Respecto a la retinitis pigmentosa no hay datos que evidencien una asociación. Sin embargo como en el embarazo suele haber una pérdida de visión acelerada, los oftalmólogas suelen desaconsejar el consumo de AHO (54). . Retinitis pigmentosa
En gestantes y en usuarias de AHO puede haber dificultad para llevar lentes de contacto. Un estudio prospectivo de Parsons en 1967 demostró que no había diferencias estadísticamente significativas entre tomadoras o no tomadoras de AHO como para desaconsejar el uso de las lentes.(54) Se cree que dicha dificultad se debe al edema corneal, edema palpebral, y cambios en la composición de las lágrimas observados en las mujeres afectadas. Además los AHO pueden producir sequedad de ojos, lo que agravaría el problema. . Lentes de contacto
Embarazo, tratamiento hormonal sustitutivo o la toma de AHO, no afectan el pronóstico de las mujeres intervenidas mediante láser por astigmatismo o miopía, según un informe preliminar del "Melbourne excimer laser group" (55) . . Miopía
Se ha sugerido que el embarazo puede promover metástasis en melanoma, y que la píldora podría ser también un factor etiológico. Sin embargo Foss (56) en un estudio inmunohistoquímico de 27 melanomas coroidales y 5 conjunti- vales, no encuentra ninguna evidencia de receptores estrogénicos ni gestagénicos. Tampoco Egan (57) encuentra relación entre riesgo de metástasis de melanoma uveal tratado mediante irradiación de protones, y posterior embarazo o toma de AHO por las mujeres afectadas. A la vista de estos resultados, aunque los casos sean limitados, no hay evidencia de que factores hormonales influyan en la progresión de estos tumores.

 

. Melanomas coroidales

OTROS SENTIDOS

Boulet (1996) realiza una investigación inicial en 48 mujeres y 24 hombres cantantes profesionales. De las entrevistas se desprende que el 29% de las mujeres sufre cambios alrededor de los cincuenta años, con especial énfasis en problemas para alcanzar los registros más altos, y el control de emisión de voz. Además 27 refieren haber experimentado cambios de voz durante la regla y, 5 más durante la toma de la píldora. En nuestra experiencia clínica actual, con mujeres cantantes -profesionales y aficionados (coros)- tras la toma de AHO tanto en sopranos como en mezzosopranos, es mayoritario el abandono de la píldora al experimentar una disminución de hasta dos tonos del registro más alto habitual.

Otros sentidos

. Cambios en la voz

Hummel en 14 jóvenes voluntarias sanas, con ciclos regulares y sin tratamiento con AHO, investiga la percepción en cinco momentos distintos del ciclo de tres sustancias: alcohol feniletílico, androstetona y nicotina. Concluye que la sensibilidad olfatoria no está significativamente influenciada por el ciclo menstrual. . Olfato
HIPERTENSIÓN INTRACRANEAL IDIOPÁTICA (HIII)

También conocida como pseudotumor cerebri, o hipertensión intracraneal benigna. Se caracteriza por hipertensión intracraneal sin lesión ocupante de espacio. El síntoma más común es la cefalea, seguido de alteraciones visuales.
Hipertensión intracraneal
Varios artículos antiguos (Arbernz 1965, Davidson 1971, Mumenthaler 1970) la han relacionado con la toma de AHO, la menarquia y la menstruación. Sin embargo la relación causaefecto no fue firmemente establecida, ya que la aparición puede ser espontánea en mujeres jóvenes, y también porque no se excluyó del diagnóstico la trombosis del seno longitudinal superior (58) . En un artículo más reciente Giusef (59) no encuentra asociación entre HII y toma de AHO tras analizar 50 casos y 100 controles. Dudosa relación con AHO idiopática

COREA

Fernando y Chir en 1966 (58) describen por primera vez la asociación. Desde entonces se han aportado unos 40 casos. Ocurre mayoritariamente en mujeres jóvenes, nulíparas y con cualquier dosis de preparado. Suelen ser unilaterales (73%) y pueden aparecer el 6º día de iniciar AHO, aunque la media es 3 meses. Tras cesar los AHO la sintomatología puede desaparecer al 3° día, siendo la media 5 semanas. La mayor parte de las pacientes tienen antecedente de anomalías en los ganglios basales como corea de Sydenham, corea gravídica, púrpura de Schönlein-Henoch, lupus eritematoso, cardiopatías, o anoxia neonatal. Parece que el implicado es el estrógeno, por alguno de estos tres mecanismos (60): 1) hormonal, el estradiol ejerce una acción dopaminérgica; 2) isquémica, por lesión de los ganglios de la base; 3) inmunitaria por la demostración de anticuerpos antiestrógenos, inmunocomplejos circulantes, y un caso descrito de lupus secundario a estrógenos que se manifestaba con corea.

Corea

 

 

Posible relación con dosis estrogénica

TEMBLORES, ACINESIA, TICS...

Sólo hemos encontrado un artículo japonés que relaciona los AHO con parkinsonismo, y tal asociación no tiene demasiada consistencia. Martí Massó en su libro sobre Alteraciones neu rológicas inducidas por fármacos (58) , no cita los AHO como causantes de parkinsonismo, ni como agravantes de la clínica de un parkinsonismo producido por otras drogas.

Temblores, Tics

 

No cambios en la aparición o frecuencia por los AHO

El síndrome Gilles de la Tourette consiste en múltiples tics asociados a resoplidos, resuellos, bufidos, olfateos y vocalizaciones involuntarias. En la revisión de Schwabe (61), en 47 mujeres, el 26% sufren aumento premenstrual de los tics (p < 0.001). Un aumento de los tics en la menarquia predice esta exacerbación antes de la regla. Sin embargo otras condiciones hormonales como el síndrome premenstrual, el embarazo, la menopausia o la toma de AHO no se asocian a cambios en la frecuencia de los tics, ni empeoran la enfermedad.

ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Es una enfermedad desmielinizante del sistema nervioso central, caracterizada por recaidas y remisiones espontáneas, que cursa con debilidad, descoordinación, diplopia, ceguera, vértigo... Su origen es desconocido. La fertilidad no se altera salvo en casos raros de afectación hipotalámica (38). La mayor parte de pacientes permanecen sin pareja, eligen no tener hijos o no tener más (a partir del diagnóstico), tienen más interrupciones voluntarias de embarazo, y las más discapacitadas se divorcian más. Estudios retrospectivos no encuentran diferencias de discapacidad entre mujeres que no han tenido embarazos, las que han tenido uno, o las multíparas (62 ). La píldora no altera la historia natural de la enfermedad (63).

Esclerosis múltiple

No alteración curso enfermedad los AHo

MIASTENIA GRAVIS

Es un trastorno neuromuscular caracterizado por debilidad y fatigabilidad de músculos esqueléticos, debido a una disminución en el número de receptores colinérgicos de la placa neuromuscular de naturaleza autoinmune. Strumpell en 1896 es el primero que describe la exacerbación de la enfermedad durante la menstruación. En efecto, el 40% de las mujeres experimentan un empeoramiento en fase lútea tardía. La mejoría aparece habitualmente en el segundo día de regla. No hay evidencia de que la píldora altere el curso de la enfermedad (38) .

Miastenia Gravis

No alteración curso enfermedad los AHo

SÍNDROME DE GUILLAIN-BARRE

Consiste en una polineuropatía inflamatoria desmielinizante aguda. Aunque raro, es la causa más común de parálisis neuromuscular en países desarrollados. El 25% de los pacientes requieren ventilación mecánica, pero en el 85% del total la recuperación es casi completa. Stricker (64) realizó un estudio en 71 mujeres y 75 hombres que cumplían los criterios diagnósticos, a fin de investigar la relación causal de determinados medicamentos. Encontró que el uso de AHO fue significativamente menor entre los casos que entre los controles, odds ratio 0.4 (CI 0.1-0.98) y sugirió un efecto protector de la píldora en este síndrome. Se precisan más estudios que confirmen estos resultados.

Síndrome de Guillain-Barre

Efecto protector de AHO

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