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Actualmente alrededor de 60 millones de mujeres,
son usuarias habituales de anticonceptivos orales (AHO). En los
paises desarrollados la mayor parte de las mujeres han utilizado
este tipo de contracepción en algún momento de su vida reproductiva.
Esta aparente amplitud de uso no implica necesariamente popularidad.
Muchas mujeres son reacias al consumo por temor a los efectos deletéreos
sobre la salud, y de las usuarias, algunas tienen la sensación de
haber elegido lo mejor, pero de un lote poco atractivo.
Hay varias razones (1) por las que después de casi
cuarenta años de disponibilidad, la píldora continúa manteniendo
interés para el usuario potencial, el médico y la opinión pública.
Primero, la contracepción va íntimamente unida a la sexualidad,
aún también para algunos sectores de la sociedad que utilizan sus
convicciones morales para intentar restringir el uso de los
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60 millones de usuarias |
| AHO, exagerando los aspectos negativos.
Segundo, la mayor parte de las usuarias son mujeres jóvenes sanas,
que quieren seguir estando sanas y exponerse a los menores riesgos
posibles. Tercero, la inquietud que genera la ausencia de un conocimiento
médico completo de los efectos de la píldora. Cuarto, la información
que en los medios de comunicación se vierte sobre los AHO, está dominada
por noticias sobre las consecuencias adversas, mientras que los beneficios
pasan habitualmente inadvertidos. Por último la clase médica somos
responsables de generar sensaciones opuestas en las usuarias, que
suelen decir: "si no son malas, ¿por qué me hace tantas preguntas?..." |
Preocupaciones AHO
. Sexualidad
. Mantener la salud
. Efectos de la píldora
. Publicidad negativa
. Medicalización
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Si todo esto ocurre con la población general, presumiblemente
sana, la contracepción en determinadas enfermedades o circunstancias,
supone un reto más para el propio paciente y para su médico. Entre
las de mayor prevalencia están la diabetes, epilepsia, hipertensión,
hipercolesterolemia y miomas. Estas mujeres necesitan métodos más
efectivos que las mujeres sanas y hay que considerar varios aspectos
la): El potencial efecto de su enfermedad en el embarazo, el del
embarazo sobre la enfermedad, el impacto del método anticonceptivo
en la enfermedad, y las interacciones farmacológicas. Los internistas
y el resto de especialistas que vigilan la salud de estas pacientes
no están tan familiarizados con la literatura sobre contracepción
como lo está el ginecólogo, y viceversa. Esta circunstancia conduce
en numerosas ocasiones a descartar de entrada los AHO en un exceso
de precaución, que en realidad desenmascara nuestro desconocimiento
sobre el tema.
En los capítulos siguientes hemos intentado reflejar
los conocimientos actuales sobre la anticoncepción hormonal oral
en las distintas enfer medades abordadas. De las ya clásicas por
su prevalencia, y de todas aquellas, menos frecuentes, con alguna
referencia bibliográfica. Para las definiciones de las enfermedades
-no se citarán en la bibliografía- se han utilizado las tratados
Fauci AS and Longo DL. Harrison's Principles of Interna] Medicine.
14th ed New York: Me Graw Hill, 1977 y Cotran RS, Kumar V, Robbins
SL. Robbins Pathologic Bases of Disease. 4th ed, Philadelphia: WB
Saunders, 1989.
No se trata de analizar cuál es el método anticonceptivo
más adecuado en cada patología, sino de establecer si los AHO están
indicados o no. Por tanto la conclusión de que en determinada enfermedad
los AHO tienen indicación, únicamente significa que se pueden prescribir,
no que sean el método más acertado o de primera elección.
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Consideraciones previas
. Efecto de la enfermedad sobre
el embarazo
. Efecto del embarazo sobre la enfermedad
. Impacto de la AHO sobre la enfermedad
. Interacción farmacológica
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BIBLIOGRAFÍA
1. Hannaford PC. Introduction. In: Hannaford PC.,
Webb AMC., editors. Evidence-guided prescribing of the pill. London:
Parthenon, 3-5, 1996.
2. Grimes DA., Mishell DR. y Speroff L. Contraceptive methods for
women with medica] problems. Introduction. Am 1 Obstet Gynecol;
168:1979, 1993.
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