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CAPÍTULO
2
ESTUDIO COMPARATIVO DE
LOS ANTICONCEPTIVOS HORMONALES
ORALES EN ESPAÑA, EUROPA Y ESTADOS
UNIDOS: UNA APROXIMACIÓN |
"Existen
tres formas de mentiras: la ausencia de la verdad,
las falsas verdades y las estadísticas"
(anónimo)
JOSÉ
LUIS NEYRO BILBAO
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| INTRODUCCIÓN |
|
En el momento
actual, cuando los intereses comerciales de las diferentes multinacionales
de la industria farmaceútica, pugnan continuadamente por
ampliar más y más sus mercados, tratar de obtener
información fidedigna sobre las cifras de ventas de anticonceptivos
orales (AHO) en diferentes países o regiones del mundo es,
cuando menos, tarea de titanes. Los medios de comunicación
nos informan, casi a diario, de grandes operaciones financieras,
de enormes fusiones empresariales, de abultadísimas cifras
de negocio y facturación,... y entre ellas siempre están
presentes algunas de las grandes compañías de la industria
farmaceútica.
A pesar de ello,
alcanzar el conocimiento real de sus cifras de ventas en un segmento
determinado del mercado es, cuando no imposible, definitivamente
muy dificultoso; la intención de este autor era la de realizar
ciertamente el análisis comparativo sobre el consumo real
de AHO en países de nuestro entorno, tal como promete el
título de este capítulo. Sin embargo, en honor a la
verdad, el subtítulo, haciendo referencia a "una aproximación"
se acerca de forma más precisa a lo que el lector encontrará
en las siguientes páginas. He de confesar desde esta introducción
que ha sido extraordinariamente complicado tener acceso directo
a datos reales de consumo, a cifras globales como número
de envases vendidos totales del estado, cifras relativas en relación
con el resto de la Unión Europea, análisis comparativo
de ventas de un mismo grupo productor en diferentes países
en los que dicho grupo tiene presencia establecida,... etc. Algunos
de esos datos, simplemente, se echarán en falta por inexistentes
a nuestro alcance. |
Industria
Farmacéutica |
Sin
embargo, y en honor a la verdad, es preciso decir también que
el acceso a una información veraz no es difícil solo
del lado de la industria farmaceútica; la Administración
no se lo pone fácil tampoco al ciudadano sencillo que trata
de conocer información fidedigna sobre la población
a la que pertenece. Citaré a continuación, sólo
algunos ejemplos que aseveran la afirmación anterior:
|
Administración |
La última
"encuesta de fecundidad" publicada por la administración
central española referida al conjunto de nuestro país,
data nada menos que de 1985 ü) . Huelga todo comentario si,
en un análisis superficial y sencillo, comprobamos lo mucho
que ha variado la sociedad española en los últimos
doce años tan solo ateniéndonos a lo recogido en las
hemerotecas. Se ha afirmado en este sentido que, al igual que se
ha constatado en algunos países de nuestro entorno geográfico
y cultural, parece tomar cuerpo una variación en las curvas
que demuestran un cierto grado de recuperación de la natalidad
de nuestro país. Si eso es cierto, y parece serlo, es también
altamente probable
algún cambio en el empleo de métodos anticonceptivos
que, oficialmente, no podremos constatar hasta la publicación
de una nueva encuesta general de fecundidad española.
En dos
documentos oficiales provenientes del Instituto Nacional de Estadística
publicados en dos diferentes años aún cercanos en
el tiempo,
como son el "Anuario Estadístico 1994" (2) y "España
en cifras-1996" (3), se afirma sin rubor ninguno que la población
total española referida al Censo General de Población
de 1991 era, respectivamente, 39.433.942 habitantes (2) y 38.872.268
personas (3) : apenas medio millón de conciudadanos que se
volatilizaron entre uno y otro documento, sin explicación
alguna (exactamente 561.674 personas).
En el
mismo sentido, y con las mismas fuentes aludidas, la población
femenina en el mismo año era, respectivamente, según
datos oficiales,
20.095.859 (2) ó 19.835.822 (3); apenas un cuarto de millón
largo de diferencia (exactamente 260.037 mujeres) entre ambos documentos. |
|
| Se
comprenderá así fácilmente, y los ejemplos podrían
multiplicarse, que cualquier intento de análisis científico
serio sobre el consumo de anticonceptivos orales en nuestro país
y en nuestro entorno sociopolítico, Europa y USA, deba quedarse
en una simple aproximación al problema y eso, y no otra cosa,
es lo que honesta y sinceramente intentaremos en los cortos comentarios
que siguen a continuación. |
Cambio
sociológico |
En cualquier
caso, analícense las cifras que se analicen, en lo que respecta
a nuestro país, el panorama de la anticoncepción ha
variado extra ordinariamente en los últimos 25 años.
Si científicamente ese período de tiempo es una eternidad,
sociológicamente, en virtud de los múltiples acontecimientos
de todo orden que han sucedido en nuestro país, el mismo
período se nos antoja una
completa era; véase, si no que en 1970 el régimen
político era diferente que el actual, la dictadura anulaba
los procedimientos democráticos, estaban penalizados por
ley la esterilización masculina y femenina y no es sino hasta
el final de esa década que los anticonceptivos orales son
oficialmente despenalizados y finalmente liberalizados.
Se entenderá
así fácilmente la diferente tasa de fecundidad que,
no sólo en nuestro país, sino los de nuestro entorno
cultural o socioeconómico han experimentado entre, por ejemplo,
1970 y 1992. Entiéndanse estos cambios en virtud, entre otros
muchos, de las consecuencias que para el mundo occidental tiene
la gran crisis del petróleo de 1973 y siguientes, con el
desmoronamiento y reconversión de la industria pesada siderúrgica
y naval de los años inmediatamente subsiguientes. Así,
será fácil entender (tabla
nº 1), las diferentes tasas de fecundidad que se nos muestran
para comprender hasta qué extremo el mundo occidental amplia
la utilización de muy diferentes métodos de anticoncepción,
regulando, a la baja, su natalidad. |
|
La tasa de fecundidad
mundial en 1992 era 3.1, mientras que para los países industrializados
era tan solo de 1.8, con índice en 1992 (1970 = 100) respectivamente
63 y 76. En el mismo período de tiempo, nuestro país
(tabla n° 1)
presentaba una tasa 1.2 con un índice de tan solo 41, la
más baja con mucho de los países industrializados
que nos son más cercanos como los del ámbito de la
Unión Europea. Tras el boom natalicio de los años
sesenta, España entra en los años setenta y más
en los ochenta en una sistemática y continuada reducción
de su natalidad, lo que le lleva a unas tasas de fecundidad en los
noventa extremadamente bajas. Recuérdese que el nivel de
reemplazo de la población está estadísticamente
fijado en 2.1 hijos/mujer (3), lo cual nos lleva a un saldo vegetativo
"cero" durante muchos años de los transcurridos
en el principio de la actual década.
Así pues,
en el marco de este panorama sociológico, tan solo levemente
apuntado (pues no es éste el lugar para un análisis
socio-demográfico ni la preparación de este autor
la ideal para abordarlo), tomemos en consideración cuál
es la situación del consumo de AHO en nuestro país,
tratando de establecer con las dificultades anotadas arriba, cuáles
son las diferencias respecto a Europa y a los Estados Unidos de
Norteamérica (USA).
CONSUMO DE
ANTICONCEPTIVOS ORALES EN ESPAÑA |
Tasas
de fecundidad |
Lo decíamos
anteriormente: hasta que no se publique una nueva, hemos de referirnos
aquí a los datos de la encuesta de fecundidad publicada en
nuestro país en 1985 (1). Según ella (tabla
n° 2), prácticamente todas las mujeres conocían
la existencia de, al menos, un método contraceptivo eficaz,
concretamente el 98.63% de todas ellas. Prácticamente el
mismo número de mujeres, un 97.63%, conocía de la
existencia de los anticonceptivos orales. Nada nuevo si consideramos
los cambios en política sanitaria y en calidad-cantidad de
información que la población recibe al respecto desde
la liberalización de los AHO en el final de la década
de los setenta. Seguramente, aquí, tuvo que ver la creación
y generalización de los Centros de Planificación Familiar
que en aquellos momentos se abrieron a todo lo largo de nuestra
geografía.
A pesar de estas
cifras, no deja de sorprendernos que aún exista casi un 1%
de la población femenina total española que ignore
completa mente la existencia de algún método contraceptivo
(nada menos que 77.346 españolas estaban en esa inopia contraceptiva
en 1985).
De los ocho
millones largos de mujeres que declaraban haber oído hablar
de AHO (tabla n.°
2), más de la tercera parte los ha usado en algún
momento de su vida (tabla
n.° 3), exactamente un 33.14% (2.737.907 mujeres en 1985).
Es preciso aclarar aquí al lector, que en la lectura de esta
tabla, en un intento por simplificar, el autor ha agrupado
a todas aquellas mujeres que han usado, al menos una vez en su vida,
cualquier otro método contraceptivo que no sea AHO; de ahí
que este epígrafe no se acompaña de porcentaje alguno
y es una cifra (9.381.533) netamente superior en números
absolutos a la población total femenina de 1985 que se cifraba
en 8.262.336 mujeres. |
Consumo
de AHO en España
Encuesta
de fecundidad de 1985 |
| Con
ser estos datos importantes, no deja de sorprendernos que aún
otro tercio de la población femenina de esa época, un
33.46%, no había utilizado nunca ningún método
contraceptivo; en esta situación estaba nada menos que el 16,03%
de las casadas. Habrá que colegir así que una de cada
seis mujeres españolas emparejadas, casadas, de 1985, no planificaban
jamás sus embarazos... o al menos no reconocían haberlo
hecho nunca (1,2). |
1/3
españolas nunca usa
anticoncepción
|
Respecto al
tema central de nuestro estudio, empleo de AHO, su utilización
es mucho más frecuente entre casadas (41.94%) que entre solte
ras (11.14%); téngase en cuenta que entre estas últimas,
hasta un 76.97% (3 de cada 4) no reconocían utilizar ningún
método anticonceptivo en toda su vida (tabla
n.° 3). Si desmenuzamos, agrupando los estados civiles,
ese 33.14% de mujeres
españolas usuarias de AHO, es preciso decir que son las que
han empleado este método en algún momento de su vida;
se calcula, sin embargo, que el nivel de usuarias actuales es de
aproximadamente el 14-16% del total de mujeres en edad fértil
con mayor susceptibilidad de uso, las comprendidas entre los 18
y 44 años de edad: y esto, en datos del censo de 1991 (1,4,5)
representa aproximadamente 1.300.000 mujeres.
Cabe comentar
finalmente de la tabla
n° 3, que se han omitido, en aras de la simplificación,
los métodos anticonceptivos de las mujeres en otros estados
civiles (viudas-separadas-divorciadas-en nulidad); destaca entre
ellas que la AHO es el método de elección entre las
separadas y divorciadas (42.53 y 72.36% respectivamente), ocupando
el tercer método más usado entre las viudas, tras
el coito interrumpido (31.46%) y el preservativo (21.28%). Parecería,
curiosamente, que las viudas dejan a sus compañeros sexuales
la responsabilidad de la contracepción y que, seguramente
también por la edad media de este grupo, el empleo de AHO
tan solo se reconoce en una de cada cinco viudas (19.09%) (1). |
Usuarias
de AHO |
En el capítulo
de qué tipo de anticonceptivo oral emplea la mujer española
(tabla n° 4)
es muy destacable el definitivo cambio de tendencia que se ha producido
en los últimos 6 años: así, en 1992 el 61.2%
empleaba AHO de los "clásicos" con gestágenos
de II generación-AHO GII y tan solo un 26.1% se decantaba
por los AHO con gestágenos de III generación-AHO GIII
(8.82 contra 3.77 millones de ciclos respectivamente para ambos
grupos de fármacos). A medida, probablemente, que el ginecólogo
ha ido apreciando las ventajas de AHO GIII, estas cifras se han
ido invirtiendo y eran 51.7% versus 34.8% en 1993; 45.0% versus
41.8% en 1994; 37.8% versus 49.7% en 1995; 35.6% versus 50.9% en
1996, estabilizando ambas tendencias, decreciente para AHO con GII
y ascendiente para AHO con GIII en 1997 en que los porcentajes eran
respectivamente 34.7% y 51.8% (cifras absolutas en millones de ciclos
en la tabla n.°
4).
En el mismo
período de tiempo, los AHO con antiandrógenos (en
nuestro país solo existe como tal una formulación
medicamentosa) mante nían sus cifras en torno al 12.7% en
1992, hasta el 13.5% para 1993-1996-1997. Seguramente, es éste
un segmento de mercado estable condicionado no sólo por la
necesidad de anticoncepción, sino por las características
endocrinológicas de las usuarias de estos preparados (consumos
cifrados alrededor de 1.9-2 millones de ciclos/año). |
Cambio
de preparados
anticonceptivas |
Muy curioso
resulta sin embargo el análisis de los crecimientos, positivos
o negativos, de los consumos de AHO en nuestro país. Así,
AHO GIII creció un 39.7% en 1993 respecto del año
anterior, enlenteciendo este incremento a un 21.6% en el año
siguiente y a un 18.7% en 1995. Fue en este año cuando se
produjo la polémica, más periodístico-sensacionalista
que científico-responsable,
de su relación con la trombosis venosa profunda; en 1996,
el incremento en cifras de ventas fue tan solo del 4.4% respecto
de 1995. Similar circunstancia la sufrieron los AHO con antiandrógenos
cuando en los años 1994 y 1995 sus cifras decrecieron respectivamente
0.7% y 5.9% respecto de los años inmediatamente anteriores.
Recordemos aquí la encendida polémica que surgió
precisamente en ese período de tiempo, acerca de la no demostrada
relación entre el empleo del Acetato de Ciproterona (AHO-AA)
y el desencadenamiento de neoplasias hepáticas malignas.
Cuando la polémica cedió y las aguas volvieron a su
cauce para AHO-AA, ello coincidió en el tiempo con el affaire
GIII- trombosis venosa profunda, con lo que en 1996 los AHO con
antiandrógenos repuntaron hasta un 10.2% respecto al año
precedente.
Fenómenos
parecidos, curiosamente, han sido evidenciados por otros autores
en otras latitudes. Hoy podemos afirmar sin embargo, que ningún
otro producto farmacéutico ha sido tan profusamente estudiado
y tan seguido meticulosamente en el tiempo como AHO, con estudios
que, en ocasiones, permanecen abiertos hasta 30 años después
de su inicio. Basta recordar aquí los estudios de cohorte
del Royal College of General Practitioners (RCGP) o el de Oxford
Family Planning Association, con el que varias generaciones de médicos
hemos aprendido sobre los efectos e interacciones de muy diferentes
formulaciones y dosis de AHO. Pues bien, seguramente porque la razón
fundamental y última del empleo de estos fármacos
es el control de la natalidad, su estabilidad en el tiempo en términos
de consumo se han visto periódicamente infundidos por la
publicación de artículos que venían a interferir
grandemente en las tendencias que diversas poblaciones manifestaban
en los tiempos inmediatamente anteriores a esas publicaciones (6)
. Lo decíamos antes para explicar lo sucedido en el consumo
de AHO en la España de los noventa y se puede argumentar
históricamente con otros hitos que resultaron impactantes
en su tiempo. Así, sucedió que las tasas de abortos
para Inglaterra y Gales cambiaron su pendiente y sufrieron un punto
de inflexión claro, hacia arriba, (ver
figura nº 1) con la publicación de cuatro estudios
que ya son históricos (7): |
Influencia
de información |
En 1977
el aludido RCGP publicó sus primeras observaciones sobre
el riesgo de mortalidad entre las usuarias de AHO (8). A este estudio
siguió un descenso en el consumo de AHO y un consecutivo
incremento en la tasa de abortos en Inglaterra y Gales.
Unos
años más tarde, en 1983, Pike relacionó el
empleo de AHO con el cáncer de mama (9) y Vessey publicó
sus hallazgos relacionando el uso de la píldora con el cáncer
de cérvix uterino (10). Idéntico resultado en el incremento
de abortos, que ascendieron durante los 4-5 años subsiguientes.
Finalmente,
en 1987, el mismo grupo de Vessey (11) retomó el tema de
píldora y cáncer de mama, argumentando un incremento
en la prevalencia de éste entre las usuarias tempranas de
AHO. Nuevamente, la tasa de abortos se incrementó hasta 1992
como consecuencia posiblemente del abandono parcial de AHO por una
significativa porción de usuarias (ver
figura n° 1).
Probablemente,
estas controversias nos han hecho profundizar en el conocimiento
de AHO pero, finalmente, hoy está fuera de duda la seguridad
de estos fármacos (12), aunque no es éste el capítulo
donde el lector deberá buscar evidencias a este respecto.
CONSUMO DE ANTICONCEPTIVOS ORALES EN EUROPA
|
ll
uso de AHO
ll
ll abortos voluntarios |
En el caso de
Europa debemos introducir, respecto a lo que se comentaba para el
particular caso de Espaíia, dos variables diferentes en el
análisis del consumo de AHO cuales son:
La presencia
de los anticonceptivos con "progestágenos sólo",
no comercializados aún en nuestro país. Su consumo
es muy marginal y se mantiene estable en alrededor del 3.2-3.3%
del total para el período 1992-1997 (ver
tabla n.° 4): en cifras absolutas, las ventas oscilan entre
8.6 millones de ciclos para 1992 y 9.5-9.3 para el período
1995-1997.
AHO conteniendo
Dienogest, tampoco comercializados en nuestro país. Su empleo
se inició en Europa, en forma experimental, en 1993, no comercializándose
hasta 1995. Sea como fuere, tan solo representan sobre el total
de ciclos, un
0.8% en el año de su comercialización (2.3 millones
de ciclos), un 1,6% en 1996 (4.6 millones) y un 1,7% en 1997 (4.8
millones). Este incremento puede considerarse igualmente marginal
respecto del total.
Mayor relevancia
supone el análisis de los tres grandes grupos de AHO que
considerábamos en el caso de España, a saber: AHO
clásicos, AHO con gestágenos de tercera generación
(AHO-GIII) y AHO con antiandrógenos (AHOAA). Respecto de
los primeros, el reparto es mucho más equitativo observándose
para AHOGIII un crecimiento negativo a favor de los AHO con gestágenos
de segunda generación o AHO clásicos, como consecuencia
de la crisis de finales de 1995, ya comentada anteriormente, pero
en contra de la tendencia positiva general de todo el mercado, como
se observa también en los datos globales del mercado europeo
(13). |
Consumo
de AHO en Europa |
En este punto
deberemos decir que el mercado global en Europa tiende a la estabilización,
sino con tendencia al crecimiento negativo: así entre 1993
y 1995 se apreciaron incrementos en torno al 2.0-2.3% para decrecer
un 1.6% en 1996 y un 0.2% en 1997. En idénticos períodos,
España siguió un comportamiento muy errático
y sin claras tendencias (ver
tabla n.° 5), en virtud de diferentes variables, imposibles
de valorar adecuada y completamente en este momento.
Sin embargo,
en el caso de Europa, y aunque es demasiado temprano para hacer
análisis globales, es claro que el mercado entra en declive,
aunque no nos atreveríamos a decir en recesión, al
variar la tendencia hacia la baja desde 1994 (ver
tabla n.° 5); probablemente, el dato deberá evaluarse
con más años de perspectiva para comprobar si los
291 millones de ciclos vendidos en 1995 (tabla
n.° 4) marcan de verdad un máximo histórico.
Comentario aparte
merece el consumo de AHO-AA en Europa pues, si bien mantienen unas
cifras estables en torno a 14.4 millones de ciclos en 1992 hasta
15.1 millones de ciclos en 1997 (lo que representa porcentualmente
alrededor de un 4.9-5.6% más o menos estable) (tabla
n.° 4), sin embargo, si analizamos las variaciones de crecimiento
respecto del año anterior, veremos como su particular crisis
de 1994 le supuso a este grupo farmacológico un auténtico
descalabro: en 1993 había crecido un 8.4% para pasar a un
crecimiento exiguo del 0.6% en 1994. El año siguiente le
supuso un decremento de 8.2% (14.4 millones de ciclos), tendencia
que se invirtió en 1996 con crecimiento del 3.8% (14.97 millones
de ciclos), estabilizándose en 1997 con un 0.9% (15.10 millones
de ciclos). Habremos de concluir nuevamente que las informaciones
científicas más o menos, convenientemente magnificadas,
pueden hacer tambalear también los mercados de anticonceptivos
orales.
CONSUMO DE ANTICONCEPTIVOS ORALES EN USA
|
En
Europa el consumo
parece estabilizado |
Para analizar
esta parte del mundo es tentador empezar diciendo que es USA son
un país excesivamente grande y complejo como para ser analizado
en su conjunto. Aunque tópico, el comentario puede ser acertado
cuando un observador se
acerca al tema del consumo de anticonceptivos orales en el país
científicamente líder del mundo. |
Consumo
de AHO en USA |
Efectivamente,
con una población casi ocho veces superior a la nuestra,
de toda la cual casi 58 millones son mujeres de 15 a 44 años
de edad potencialmente usuarias de anticoncepción oral, tan
solo hay 16,8 millones de usuarias de AHO reales (14) (15), Esto
representa tan sólo un 29.01% del total de población
femenina cuando para nuestro país habíamos dado la
cifra relativa de un 33.14% (tabla
n° 3). De hecho, si ampliamos el margen de posibles usuarias
hasta los 50 años, tan sólo un 25% de todas ellas
consumen AHO, para un total de población femenina en este
margen de 15-50 años, de 66.2 millones de americanas (14).
¿Por qué? Seguramente resultaría baladí
apuntar aquí tan solo unas pocas razones que pudieran adjudicarse
con acierto a una masa de población potencialmente consumidora
como 66.2 millones de personas. Sin embargo, nos atreveremos a aventurar
que tiene que ver, de alguna forma, la exigencia absoluta de seguridad
del consumidor americano medio y la consecutiva judicialización
de la medicina en USA.
De hecho, el
mercado no crece en términos absolutos sino en números
casi despreciables para estas magnitudes (tabla
n.° 4) y cuando se analizan los incrementos porcentuales
respecto a años anteriores (tabla
n.° 5) las variaciones de unos años a otros son tan
erráticas, al menos en el analizado período 1992-1997,
como denotábamos para nuestro propio país. |
Peculiaridades
USA |
Es destacable,
analizando ya grupo farmacológico por grupo (tabla
n.° 4) que el consumo mayoritario corresponde a anticonceptivos
de corte clásico, provistos de gestágenos de segunda
generación con porcentajes que son como siguen: 98.2% en
1992; 90.9% en 1993; 83.3% en 1994; 78.5% en 1995; 77.2% en 1996;
76.8% en 1997.
De forma estrictamente
paralela pero en sentido inverso, los AHO provistos de gestágenos
de tercera generación incrementan notablemente su posición
en el mercado USA comenzando en 1992 con medio millón de
ciclos vendidos (0.7% del total) para pasar a un 7.8% en 1993, 15.1%
en 1994 (11.8 millones de ciclos), 19.9% en 1995 y estabilizándose
en 1996-1997 con unos 21.0 y 21.1% respectivamente (lo que da unas
cifras absolutas de 17.4 y 17.5 millones de ciclos vendidos en esos
años referidos). Es apreciable la fuerte entrada de este
grupo farmacológico en USA que explica las variaciones en
el consumoventa, respecto del año anterior:
- 1993: 1072.1%
de incremento.
- 1994: 90.6% de crecimiento respecto a 1993.
- 1995: 34.6% respecto a 1994.
- 1996: 9.3% respecto a 1995.
- 1997: 0.3% respecto a 1996.
Los progestágenos
solos en los Estados Unidos de América se mantienen también
en un marginal 1.1-1.8 del total de AHO consumidos en el período
1992-1997, de forma similar a como señalábamos en
el global europeo, con cifras globales que oscilan entre 0.8 millones
de ciclos para 1992 y 1.49 millones de ciclos en 1997 (tabla
n.° 4). No nos merecen más comentarios.
COMENTARIOS FINALES
|
Notable
incremento
consumo de gestágenos de
3ª generación |
| Resulta
poco menos que imposible establecer algunas conclusiones finales para
unas cifras tan diversas y sujetas a tantos cientos de circunstan
cias que, en cada país, en cada región, explicarían
las diferentes tasas y tendencias. |
Comentarios |
Sin embargo
lo anterior, es evidente que el mercado de anticoncepción
oral no crece en España y en Europa como cabría esperar
en función de su probable eficacia y de su elevadísima
seguridad (tabla n.°
4); el número de ciclos vendidos
se mantiene en ambos lugares más o menos estable y, si bien
crece levemente en números absolutos en USA (tabla
n.° 4), el análisis porcentual de los incrementos
anuales entre 1992 y 1997 (tabla
n.º 5), nos devuelve a una realidad errática en
su tendencia y con, en todo caso, leves modificaciones respecto
del año inmediatamente anterior.
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El
consumo de AHO se ve influido por múltiples variables |
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